Creo que la mejor forma de afrontar algo es hablando de él, claro eso es fácil cuando el problema es ajeno, pero cuando el problema está dentro de ti es mucho más complicado de afrontar para hablar, nuestro problema radica o inicia de un mensajito que yo vi en el celular de ella en el cual expresaba un sentimiento hacia otra persona, la verdad fue frustrante saber que existía dicha situación, lastimosamente tengo un carácter digamos complicado ya que no explote me dedique a observar la situación para ver si encontraba algo que me diera un indicio de algo fuera de lo común, la verdad en ese tiempo me sentí desesperado, frustrado, enojado y bueno todos aquellos sentimientos deprimentes.
Con forme fue pasando el tiempo, yo me sentía menos y menos preocupado la verdad fue triste, vi como todo se iba derrumbando sueños, esperanzas, la verdad me sentía tan desinflado que no tenía ganas de nada todo dejo de tener sentido y deje de luchar.
Luego de un par de meses ella sintió mi alejamiento y fue el momento de afrontar todo, solté la sopa completa (dije todo), ella me explico la situación tampoco sabía de que le estaba hablando (claro no fue tan como se oye, esa platicada fue conflictiva y dolorosa), al final pues le creía digamos un 50 % mi corazón y mi menta estaban en conflicto y mi orgullo estaba aliada con mi mente, la verdad pensé que nuestro amor moriría esa noche, no logre conciliar el sueño esa noche, me sentía perdido sin saber qué hacer, al día siguiente nos juntamos en la tarde, para platicar y bueno llegamos a un acuerdo, iniciamos nuevamente personalmente acepte con más dudas que aciertos, pero con el transcurrir el tiempo y con mucha ayuda del creador de universo nuevamente inicio el periodo enamoramiento y luego de confianza una noche en su infinita misericordia me concedió el perdón , mi mente, cuerpo y corazón se conciliaron y todo fue diferente pude confiar nuevamente en ella.
Todo fue diferente me sentí nuevamente amado, protegido como niño que se vuelve a recostar en el pecho de su madre, nuevamente mi corazón pudo latir tranquilamente y como poco a poco nuevamente regresaban mis fuerzas, el entusiasmo para luchar y morir por lo que hoy amo he aprendido a decir las cosas en el momento, para no prolongar la agonía y los malos entendidos.
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